miércoles, 18 de enero de 2017

Atentado contra el proceso de paz en Mali [ACTUALIZACIÓN]

El miércoles 18 de enero se ha producido un atentado en un campo militar en Gao, una de las principales ciudades del norte de Mali. Organismos oficiales malienses han informado de que el atentado ha sido perpetrado por varios kamikazes a bordo de un 4x4, que habría explotado dentro del recinto militar. Fuentes oficiales han declarado un balance provisional al menos 50 muertos y más de 90 heridos. El atentado se lo ha atribuido la katiba/brigada Al Murabitun, liderada por Mojtar Belmojtar y relacionada con Al Qaeda, a través de un comunicado en diferentes lenguas hecho publico el mismo día en los medios que Al Qaeda en el Magreb Islámico suele utilizar. El elevado número de víctimas lo convierte en el atentado más sangriento que ha conocido Mali desde el año 2012.

(AFP)
Según informaciones locales, el atentado con el coche bomba se ha producido cuando las fuerzas militares malienses, las milicias de la Plataforma (fuerzas progubernamentales y ex rebeldes) y de la Coodinadora de Movimientos del Azawad (CMA, milicias rebeldes) se congregaban en el recinto militar.  En el momento del ataque el campo albergaba unos 600 efectivos, lo que explicaría el gran número de víctimas ocasionadas. El recinto militar es el llamado Mecanismo Operacional de Coordinación (MOC) de Gao, previsto por los acuerdos de paz de junio de 2015 firmados por el gobierno de Mali y los grupos rebeldes. El MOC tiene la finalidad de coordinar y hacer efectiva las patrullas mixtas, compuestas por fuerzas del ejército, de la Plataforma y de la CMA. Las patrullas mixtas tienen la función de proporcionar seguridad a las poblaciones en la zona, vigilar los puestos de cantonamiento de las milicias de los distintos grupos armados y ayudar en el proceso de desmovilización de las milicias. La puesta en marcha de estos mecanismos en cada una de las tres regiones del norte de Mali - Tombuctú, Kidal y  Gao- es uno de los primeros pasos importantes que se prevén en los acuerdos de paz. Por tanto, este atentado ha sido un claro intento de socavar los avances para implementar los acuerdos de paz en el norte de Mali.

El MOC de Gao es el primero que se había puesto en funcionamiento con el auspicio de la misión de la ONU, MINUSMA. Las patrullas mixtas habían comenzado su labor unas pocas semanas antes del atentado y la gran aportación a la paz de éstas es que se espera que sean una medida generadora de confianza entre las partes signatarias del acuerdo de paz. Desde su firma en junio de 2015, la implementación del proceso ha sido constantemente obstaculizada, no solo por los ataques de índole terrorista, sino también por la violencia esporádica entre las partes del acuerdo. Precisamente el día del ataque, el enviado del Secretario General de la ONU para Mali, Hervé Ladsous, criticaba a los actores del conflicto y lamentaba "la escasez de resultados tangibles", preguntándose sobre los "compromisos reales de las partes signatarias" en el proceso de paz

(Visactu)
Este atentado es también una señal más de la precaria situación securitaria que vive el país, donde la inseguridad por violencia entre grupos armados y entre comunidades étnicas, y por ataques terroristas se ha incrementado durante el último año. El año 2016 los países de la zona, especialmente Mali, registraron un aumento de la violencia ligada a Al Qaeda, con más de 250 ataques según el FDD's Long War Journal. Precisamente, el 13 de enero pasado se cumplía el cuarto aniversario del lanzamiento de la operación militar Serval que frenó el avance yihadista en el centro de Mali. La operación militar francesa, que en 2014 se amplió para cubrir el Sahel, ha permanecido activa para combatir las fuerzas yihadistas presentes en la región. Sin embargo, como revelan el número de ataques registrados en el año 2016 y la virulencia de este atentado, los grupos yihadistas demuestran una resistencia notable a las fuerzas armadas que los combaten y permanecen activos en el norte de Mali.

La ciudad de Gao ha vivido dos atentados similares en el año 2016, uno dirigido contra el campo de la MINUSMA y otro que tuvo como objetivo el aeropuerto de la ciudad. Ambos fueron ejecutados por terroristas suicidas a bordo de coches cargados con bombas y fueron reivindicados por la misma organización yihadista, Al Morabitun. En el reciente atentado, el objetivo destaca por que ha sido radicalmente distinto a los anteriores, lo que parecería indicar una nueva estrategia en los grupos yihadistas. En esta ocasión el objetivo del ataque no han sido las fuerzas de la misión de la MINUSMA o contra las fuerzas armadas internacionales y malienses, sino los grupos rebeldes y ex rebeldes comprometidos con el proceso de paz del norte de Mali. Las amenazas a los grupos armados del norte de Mali que integraron el proceso de paz han sido numerosas. Éstas habían sido lanzadas por grupos  terroristas y grupos armados que habían quedado fuera de las negociaciones, como Ansar Din, pero no se habían cumplido con tanta virulencia como en este ataque. 


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